Venderse bien es una de las claves del éxito hoy día. Pero saber hacerlo es la clave.

En el mundo actual, donde las apariencias y la proyección priman por encima de otras aptitudes y capacidades, la marca personal determina una buena parte del éxito. Saber lograr esa marca óptima para autovenderse y ser exitoso es el objetivo de muchas personas.

Posiblemente se haya visto en muchas ocasiones a personas con poca brillantez que han logrado ser exitosos, seguidos y aclamados. Efectivamente, hoy en día no hace falta ser el más inteligente ni el más guapo para lograrlo. El truco está en venderse bien, como si uno mismo fuera un producto.

Sí, aquel que se venda mejor será quien gane y marcará la diferencia con los demás, es decir, con la competencia. En ese aspecto, la mezcla de autoestima, creencias y éxito será la que haga el resto. Por eso, en este artículo se habla de las claves para, sin perder la autenticidad ni la personalidad, lograr el éxito por medio de una marca personal.

Los tres ingredientes de la marca personal

Se debe partir de la base. ¿Qué es y qué no es una marca personal? Se trata de lo que percibe la gente de uno o, lo que es lo mismo, del producto más preciado que tiene. Esa marca existirá tanto si se trabaja como si no; es decir, la gente conoce a la persona, sabe de ella de manera natural. Y sí, entonces se puede decir que todos tienen marca personal.

De lo que se trata aquí es de gestionarla, proyectarla, convertirla en un objeto ganador, exitoso, que rinda sus frutos traducidos en más dinero, más popularidad, mejor reconocimiento social, etc. Por otro lado, hay que obviar lo que no es un personal branding, o sea, no es un logotipo, una paleta de colores o una tipografía para aplicarlos en multitud de artículos y lugares. Eso es imagen de marca y complementa la marca personal.

El proceso para lograrlo se puede realizar de muchas maneras. Aquí se mencionan tres.

Conocerse a uno mismo

Puede sonar a verdad de Perogrullo, pero no lo es. Quizás, incluso, sea la parte más difícil a la hora de desarrollar una marca personal. Y el origen es lo más complicado. Un ejercicio inicial consiste en entender qué diferencia a una persona del resto; qué la hace más fuerte; qué sabe y qué puede hacer.

La base para crear una imagen sólida de una persona hacia afuera comienza por conocer sus fortalezas, sus valores añadidos y, por supuesto, sus debilidades. Cuando se tenga claro cuáles son los elementos diferenciadores, se debe ahondar en qué se desea destacar de todo eso que nos hace diferentes. Sobre ese eje debe girar el desarrollo de la marca.

Establecer una meta personal

Perfecto. Ya la persona conoce en qué es distinta al resto, qué le hace más fuerte. Ahora viene el siguiente paso: ¿por qué quiere desarrollar su personal branding?

Puede parecer otra pregunta de fácil contestación, pero es todo lo contrario. Sin objetivo no hay estrategia. Así de simple. La estrategia es la que abre y cierra puertas hasta llegar a un punto final: el objetivo.

Los objetivos siempre deben ser medibles, alcanzables, relevantes, específicos y, por supuesto, con plazo definido. Es decir, hay que ser lo más concreto que se pueda para que la estrategia sea directa y no termine pululando en el espacio sideral. Un objetivo que no cumple estos requisitos es “obtener más fama”, algo tan general como difícil de obtener per se.

¿Qué hay del público?

Toda marca se mueve en torno a un mercado objetivo, un público o un consumidor. El público es aquel al que se dirigirán las estrategias para tener éxito con la marca personal. En ese aspecto hay tres tipos:

Clientes: el objetivo principal de la marca, a quienes se transmitirá lo que uno es y los servicios que se ofrecen.

Otros especialistas: el reconocimiento de otras personas o expertos afines a la marca le dará más solidez y, sobre todo, proyección.

Prescriptores: no son el cliente final, pero es una vía para tener éxito con él. Son aliados, influenciadores y promotores de la estrategia para obtener un fin alineado al objetivo.

Las estrategias para desarrollar las marcas personales tienen mucho que ver con las técnicas de venta y posicionamiento.

Hay múltiples herramientas que ayudarán. Una de ellas es el networking, perfecto para crear sinergias, hacer más amplia la agenda de contactos y crecer en reconocimiento en el sector. Otra herramienta es el Guest-blogging, que consiste en escribir blogs no solo en el espacio personal, sino en otros lugares para llegar a otro tipo de audiencia y posibles clientes.

Una última herramienta importante son las redes sociales. Crear una comunidad supone potenciar la imagen de uno mismo. Cuidar las relaciones con esa comunidad constituye un respaldo mayúsculo.

Venderse bien es clave en la consecución del éxito vital. Muchos son especialistas y otros no tanto, pero si crean una marca personal poderosa, el éxito estará más cerca.

Otros artículos de interés
Menú