Tres secretos para el despertar de la consciencia emocional

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– Las emociones son el motor que mueve al ser humano; aprender a gestionarlas es fundamental para el desarrollo del talento y, para ello, se proponen tres claves importantes.

– La autogestión emocional conduce al éxito.

La consciencia emocional, es la capacidad de identificar y controlar las propias emociones y las de los demás mediante, una serie de técnicas que facilitan los mecanismos adecuados para canalizar y focalizar la energía que se desprende de ellas. La gestión de emociones es fundamental para incentivar el desarrollo del talento personal y la creatividad, pues saber controlarlas, propicia construir una realidad más satisfactoria.

Tres claves en el camino de la autogestión emocional

La neurociencia emocional explica mediante una serie de estudios que los seres humanos registran una media de 6000 pensamientos al día, de los cuales un 95 % se repiten respecto a los del anterior. Por lo tanto, aprender a manejar las emociones que emanan a consecuencia de las situaciones cotidianas no es una tarea sencilla. Ninguna persona nace sabiendo qué son exactamente y cómo controlarlas, sino que esto supone todo un aprendizaje, para el cual existen métodos que resultan muy eficaces.

1. Serenidad emocional

Para identificar las emociones en el momento en que se presentan y discernir sobre ellas es indispensable mantener la serenidad. Las personas que son capaces de gestionar los atisbos de estrés y ansiedad y eliminarlos, consiguen un rendimiento mayor en aquellas actividades en las que vierten su esfuerzo.

Y quienes logran descifrar el lenguaje corporal de aquellos que los rodean, tienen una mayor facilidad para conectar con ellos y, por lo tanto, comprenderlos y motivarlos. La inteligencia emocional es la conditio sine qua non del liderazgo.

La agitación merma el potencial de las personas debido a que el cerebro entra en un estado de alerta y confusión permanente. Por lo tanto, una base sólida desde la que empezar a construir es lograr mantener la calma ante cualquier estímulo.

Para ello existen diversas técnicas recomendadas por expertos como, por ejemplo, la respiración abdominal. Ponerla en práctica diariamente, entre cinco o seis veces, permite experimentar una sensación de alivio y seguridad.

2. Evitar que la emoción se convierta en un estado de ánimo

Las emociones son flashes, luces que se encienden a modo de reacción ante cualquier estímulo. Suponen toda una cascada de cambios físicos para preparar al cuerpo ante una situación determinada, pero son intensas, breves y pasajeras. Son respuestas automáticas e inconscientes.

El problema surge cuando no se tienen las herramientas necesarias para identificarlas, gestionarlas y asimilar el mensaje que encierran tras de sí. Entonces, las personas reviven una y otra vez el momento en el que llegaron a sentirlas, lo que provoca que se genere un estado de ánimo.

Estos estados son menos intensos, pero tienen una mayor duración. Asimismo, no dependen de hechos concretos para ponerse en marcha, sino de los procesos cognitivos y emocionales de cada individuo. Son los que tiñen los días de un determinado color y a los que es difícil encontrar una causa inmediata.

La consciencia emocional es la que permite diseccionar la emoción, obtener la información necesaria y olvidar la situación que la originó, de manera que resultará más sencillo actuar con base en ella. Hace posible, en fin, evitar que derive en un estado de ánimo negativo que merme el talento de la persona que lo atraviesa.

La reafirmación en virtudes y éxitos propios, distraer la atención hacia asuntos concretos o pensar en el futuro inmediato, son técnicas que sirven para evitar que una emoción se convierta en estado de ánimo. También, la escritura expresiva y la meditación.

3. Autoaceptación

Una persona inteligente emocionalmente es aquella que no se pregunta el porqué de las situaciones y circunstancias que condicionan su vida, sino más bien qué puede hacer para resolverlas, superarlas y aprender de ellas. La clave reside en generar oportunidades, más allá de buscar culpables.

Por eso es fundamental alcanzar el grado máximo de autoaceptación. Asumir que hay situaciones que no se pueden cambiar y evitar juzgarse permanentemente. Quienes lo consiguen llegan a alcanzar un alto grado de liderazgo, muy útil sobre todo para personas que trabajan a cargo de un equipo humano.

Se trata de una cuestión global que abarca todos los ámbitos de la vida, que se mide en 360 grados. La autoaceptación es, por lo tanto, un mecanismo que debe interiorizarse para despertar la consciencia emocional y, de esta forma, dar rienda suelta al talento propio y también al ajeno.

Estas tres herramientas mencionadas son de gran utilidad. Existen consultorías de formación de alto impacto que ayudan a trabajar la inteligencia emocional en la formación de personal. Muy útil sobre todo para directores de recursos humanos, ejecutivos y otros profesionales que han de dirigir equipos de trabajo.

La consciencia emocional es la esencia de un correcto desarrollo del talento. Las emociones son la fuente de energía que mueve a las personas. Pero, como rezaba una conocida y exitosa campaña publicitaria lanzada a mediados de los 90: «La potencia sin control no sirve de nada».

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