¿Por qué apostar por el liderazgo situacional en una empresa?

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El liderazgo situacional apuesta por sacar lo mejor de los empleados.

El liderazgo es de gran importancia para cualquier forma de organización humana, pero sobre todo en las empresas. ¿Qué ofrece el liderazgo situacional?

El ser humano, como animal social que es, busca en otros individuos con visión, prestigio y carisma una guía a la que seguir tanto en momentos de crisis como en el día a día. Las empresas requieren de un líder fuerte, el cual sepa cargar sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir el negocio. No obstante, el liderazgo de carácter situacional rompe esta barrera y se enfoca a las necesidades de cada grupo de trabajo.

¿Por qué pasar al liderazgo situacional?

Sin un buen liderazgo, una organización empresarial no llegará muy lejos, pero incluso esta característica debe adaptarse a los tiempos presentes. Los cambios que sufre el mercado, la incertidumbre en cuanto al futuro o buscar dónde innovar, exigen a los líderes que sean flexibles y que se adapten rápidamente a estas situaciones. Sin embargo, resulta casi imposible que un solo individuo esté al tanto de todo cuanto acontece.

Así, un líder que sigue el modelo situacional, procura adaptar la forma de trabajo a la situación reinante en el mercado y la de su equipo de trabajo en particular. Para este fin se recurre al uso de cuatro técnicas principales, las cuales buscan establecer una relación u otra con los empleados.

La primera es la delegación. Esta técnica lleva al líder a repartir tareas propias en sus subordinados. De este modo, se busca descentralizar la toma de algunas decisiones y aligerar, de esta manera, la carga de trabajo del propio líder. Así, la empresa se dota de un mecanismo inestimable para superar una crisis, la cual requiere de una recepción de información ingente, una toma de decisiones ágil y de conocer bien la situación vigente, algo que una sola persona no puede conseguir.

También se recurre a la persuasión como modo de incentivar a los empleados y para obtener un feedback, a la participación en la toma decisiones por parte de otros individuos más allá del líder y, por último, cabe la posibilidad de utilizar un estilo de liderazgo más fuerte y directo. Éste tendría peso a la hora enfrentarse a grandes responsabilidades, en las que no se llega a un consenso con los empleados.

En resumen, este tipo de liderazgo busca la adaptación a una realidad cambiante a través del uso de diferentes técnicas, la cuales se enfocan en conseguir una organización flexible y resistente a los cambios que el sector pueda llegar a experimentar. De esta forma, la clave pasa por elegir, de manera acertada, cuándo aplicar cada técnica.

Ventajas de implantar este tipo de liderazgo

Ahora que se conoce en qué consiste este liderazgo, conviene descubrir las ventajas que aporta en una empresa. Sin embargo, antes de aplicarlo, es necesario conocer a fondo la propia organización, cómo está establecida la cadena de mando y la toma de decisiones y el estado de los trabajadores, ya que en algunas ocasiones, tendrán mayores responsabilidades dentro de este estilo de liderazgo.

Así, una primera ventaja es un aumento de la eficacia, en especial en las situaciones críticas. Cualquier organización humana cuenta con un problema de base: la transmisión de la información. Esta puede distorsionarse o ralentizarse a su paso por la cadena de mando de una empresa, lo que provoca un retardo en la toma de decisiones. Además, es imposible que un solo individuo, o un pequeño grupo, maneje y asimile todo el volumen de información necesario como para actuar ante cada situación.

Sin embargo, delegar esta acción en los eslabones de la cadena, aquellas personas más cercanas al problema, contribuirá a su pronta resolución, ya que las decisiones se tomarán en el acto con una información precisa. De esta forma se manifiesta otra ventaja: el aumento de la responsabilidad. Tanto los empleados como cargos menores tendrán que aceptar más responsabilidades, ya que adquieren una mayor participación en la resolución de problemas y conflictos.

Gracias a esto, los trabajadores se sienten más motivados, comprometidos e integrados. Son una parte importante de la buena marcha de la empresa, lo que hace crecer su satisfacción con el trabajo realizado. Sin embargo, estas ventajas de liderazgo situacional se desvanecerían si el líder no acepta sus propias responsabilidades y se evade frente a problemas cuya resolución está en sus manos.

Por último, la adaptación a los cambios se verá fortalecida al generarse ésta de forma rápida. Al fin y al cabo, si cada trabajador es responsable de su tarea y se ve respaldado, estará incentivado a que a la empresa le vaya bien.

En definitiva, el liderazgo situacional confiere la flexibilidad que toda empresa necesita para salvaguardar su supervivencia. Además, el líder de la organización es el responsable, en última instancia, de cuándo y cómo adoptar cada postura de este método de dirección de personas.

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