Mantenerse en forma: Técnicas que motivarán la productividad de tus empleados

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Un empleado motivado es un empleado productivo. Los directivos de las empresas deben tener un conocimiento profundo de las técnicas de moivación para tener a una plantilla feliz e integrada en la compañía. Atrás quedaron los jefes bruscos. El trabajador agradece a un gerente o a un directivo que sea íntegro, que le haga sentir importante en el organigrama de la empresa y que sea capaz de generar team building, es decir: hacer de cada equipo un armazón colectivo con piezas individuales que aporten su brillantez personal.

 

Técnicas de motivación que funcionan y generan productividad

En primer lugar, los logros deben ser premiados. El trabajador está para realizar sus tareas de la manera más correcta y eficiente posible. Pero nunca está de más premiar a los empleados más productivos y que mayor y mejor trabajo son capaces de sacar adelante. En las grandes compañías existen pluses por productividad que permiten que haya una sana competencia entre la plantilla y que los más integrados y emprendedores obtengan un mayor salario mensual.

 

Como no todas las pequeñas y medianas empresas pueden permitirse este tipo de salarios extra, una opción más que viable es incentivar al empleado que rinde con más días de descanso o vacaciones, regalos de empresa o mejoras en su trabajo diario. Un ascenso no salarial que permita a los empleados eficientes disponer de más responsabilidad y trabajar en proyectos más atractivos es un incentivo que funciona siempre.

 

La formación continua es otro parámetro a manejar en las técnicas de motivación de empleados. Hasta hace 20 años la economía era más estática y una persona que lograse un título superior ya no se formaba más. Una vez asentado en una empresa desarrollaba su labor con técnicas a veces anticuadas, lo que disminuía su eficiencia. A día de hoy la economía es muy dinámica, sectores enteros crecen y menguan y el trabajador que mejor se adapta y demuestra más flexibilidad es el que más rendimiento personal logra.

 

La empresa debe formar al trabajador a diario, ya sea con pequeñas tareas en el entorno de trabajo o con cursos, seminarios y formación complementaria. Llegar a convenios con empresas de formación del sector para que dispensen enseñanzas de técnicas laborales o de actualización profesional es un gran avance. El empleado agradecerá la formación con un mayor rendimiento y la empresa se beneficiará con sus nuevos conocimientos.

 

El team building, imprescindible para progresar

El team building o trabajo en equipo es esencial en cualquier tipo de empresa. Una firma es un colectivo integrado por personas y equipos de trabajo. Desarrollar las sinergias, las amistades y la capacidad de trabajo colectivo redunda en una mejora de la empresa y de sus números. Muchos entienden el team building como actividades extraescolares.

 

Igual que los profesores de los colegios se llevan a sus alumnos al campo o al museo, los directivos empresariales unen a sus empleados para bajar aguas bravas en kayak o hacer escalada. Esta técnica de motivación es idónea pero no debe quedar solo ahí. En la dinámica de trabajo se pueden desarrollar proyectos que integren a profesionales del mismo o de distintos departamentos que se unen en torno a un objetivo común, en muchos casos multidisciplinar. De nuevo la motivación se convierte en producto tangible del que se benefician tanto empleados como la propia compañía.

 

Los retos, motivación colectiva

En muchas ocasiones la inteligencia a la hora de proponer un cambio en un equipo de trabajo es esencial para convertir una decisión organizativa en un reto grupal. Por ejemplo, hay empresas que necesitan desarrollar productos o servicios complementarios a los que antes realizaban para ganar en cuota de mercado ante la competencia. En vez de presentar esta idea como una decisión ejecutada y obligatoria para los empleados, puede perfilarse como un reto que estos deben desarrollar.

 

Los retos activan en la mente de los empleados el gen de la competencia, uno de los factores que han hecho avanzar a la Humanidad y a las empresas. Si el desarrollo de un nuevo producto se hace desde la base, oyendo a cada empleado y trazando objetivos intermedios comunes y consensuados, se convertirá en un reto que cada trabajador y cada equipo entenderá como propio. Solo así saldrá al mercado un nuevo producto o servicio de calidad. Y es que 20 cabezas piensan más y mejor que dos.

 

Formar a los empleados para mejorar la empresa

Y es que en definitiva la formación y la motivación de cada empleado es esencial para el buen rendimiento del colectivo, de la empresa. Se deben activar las técnicas de motivación ya explicadas con grandes dosis de inteligencia y flexibilidad. Adaptar las necesidades de motivación a las posibilidades de la compañía para lograr lo que todo firma quiere: tener empleados integrados, motivados y que rindan en cada una de las tareas que realizan.

 

 

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