La desconexión mejora la productividad de la vuelta

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La desconexión laboral es vital. En un momento tan tecnológico como el presente, esta necesidad adquiere una mayor complejidad para los trabajadores y los empresarios. Una persona puede estar físicamente lejos de su lugar de trabajo, a kilómetros de distancia, y, sin embargo, su mente sigue en el mismo lugar al estar en contacto con el correo electrónico y el teléfono móvil.

 

No obstante, las personas no son más creativas o más productivas por estar constantemente centradas en su trabajo. El descanso es una necesidad fundamental del ser humano que produce emociones positivas que influyen en el rendimiento. Un descanso que no solo remite al plano físico, sino, también, al ámbito emocional. Cuando los profesionales no han disfrutado de su tiempo libre durante las vacaciones o durante el fin de semana, vuelven a la rutina sin haberse despedido de ella. Por tanto, las dosis de estrés y agotamiento aumentan.

 

¿Por qué el descanso mejora la productividad?

  1. Las personas no son máquinas. Por tanto, atendiendo a la propia naturaleza humana, es fundamental respetar las bases del bienestar. El equilibrio se rompe cuando una persona vive para trabajar en lugar de trabajar para vivir. Las vacaciones son un premio al esfuerzo realizado durante tantos meses de trabajo. Y, a su vez, también son un ingrediente de salud.

 

La búsqueda de la ocupación constante puede mostrar algún tipo de carencia emocional cuando el protagonista siente que en vacaciones afloran carencias o sufrimientos internos que han quedado ocultos durante el año bajo el manto de las obligaciones. Por tanto, las vacaciones también alimentan la introspección sincera.

 

  1. Las vivencias incrementan la inspiración. El talento no solo se alimenta de las horas de trabajo. Así como un escritor encuentra inspiración en situaciones cotidianas, cualquier profesional también puede reforzar su creatividad a través de la actualización de vivencias con las que sale fuera de su zona de confort.

 

  1. Atención a la vida personal. El trabajo es una esfera de la vida, pero no es la única. Por tanto, durante el tiempo de vacaciones, la persona recarga su energía a través del disfrute de las actividades de ocio, el tiempo con amigos, el espacio para la lectura, el buen cine, las excursiones, los planes al aire libre… Cuando la agenda queda libre de las obligaciones y compromisos del trabajo, el protagonista tiene más tiempo para priorizar su intimidad.

 

  1. Tiempo de balance. El calendario se compone de ciclos que conectan con la propia vida. Por ello, desconectar durante las vacaciones es un hábito recomendable para que el profesional pueda reflexionar sobre el punto en el que se encuentra, qué nuevos objetivos quiere lograr y cuál es su satisfacción con su situación presente. Este periodo de balance es determinante para hacer ajustes, reforzar fortalezas, corregir errores y materializar cambios visibles en el nuevo ciclo.

 

  1. La ilusión de un nuevo comienzo. La vuelta al trabajo, después de las vacaciones, marca un punto de inflexión en la agenda de quienes observan esta fecha temporal como un anclaje de motivación para retomar la rutina.

 

Tras haber desconectado de los compromisos de siempre, surge la emoción por los reencuentros con los compañeros de trabajo, la visión de nuevos retos, el deseo de realizar nuevos cursos de formación y de practicar el networking. La ilusión de un nuevo comienzo también conecta con el factor sorpresa de una nueva etapa en la que la motivación está totalmente actualizada y alineada con los objetivos de este nuevo escenario vital.

 

  1. Conciliación laboral. Cuando las personas sienten que su trabajo lo invade todo y que interfiere de manera negativa en el desarrollo personal pueden dejar de valorar la oportunidad de ese empleo. La situación contraria mejora la satisfacción personal de aquel que siente que la motivación de las vacaciones es vital.

 

  1. Salario emocional. El valor que un empleado vincula a su puesto de empleo trasciende al sueldo mensual que recibe porque también alcanza la valoración subjetiva y emocional. Por tanto, desconectar durante las vacaciones aumenta este salario anímico que muestra la satisfacción de aquel que se siente bien con aquello que hace.

 

Por tanto, es importante corregir errores en relación con este punto para reducir el estrés laboral.

 

Motivación para la formación personal

Así como en el inicio de un nuevo año surge la tendencia de concretar nuevos objetivos a corto plazo, del mismo modo, también se repite este patrón de comportamiento tras el final de las vacaciones. Entonces, entre la lista de objetivos, el protagonista incluye acciones de formación personal para actualizar su currículum, su carta de presentación, sus competencias y su motivación. Esta actitud también es constructiva para practicar el team building.

 

Por tanto, la desconexión es una necesidad real en el entorno de la empresa. Y esto también implica la necesidad de desconectar mentalmente del uso profesional de las nuevas tecnologías. A su vez, las empresas deben comprender esta necesidad humana para cuidar más de los empleados. Por todo ello, te invitamos a contactar con nosotros si necesitas implantar medidas que aumenten el valor de tu compañía.

 

 

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