El self management aparece en las empresas como una iniciativa de desarrollo en sintonía con la renovación continua de los equipos profesionales. En la organización de agendas, las habilidades de gestión que demanda una organización cobran especial protagonismo. Por eso, las buscan para la totalidad de los niveles de responsabilidad.

Con la expresión de self management va incluida una extensión multidisciplinar de numerosas ideas orientadas a incrementar la productividad. La nota distintiva consiste en la aplicación personalizada, por voluntad propia de cada empleado. Al final, el objetivo, también el problema, es generar valor en cualquier actividad desde el conjunto de los trabajadores de la empresa.

El self management en diez claves

La gestión laboral ha sido tradicionalmente una tarea reservada a la dirección de empresas. En la actualidad, la autogestión individual cobra relevancia por la especialización y complejidad de los procesos asignados a los trabajadores.

Con la automatización, las máquinas asumen las funciones más mecánicas y repetitivas. Mientras, el personal recupera ese tiempo ganado para un compromiso mayor con la calidad total y con el aprendizaje continuo.

Para dirigir un proceso de cambio satisfactorio, se hace imprescindible un conocimiento profundo de las capacidades propias. Tanto a nivel administrativo como a nivel individual, la detección de fortalezas da la medida de la autonomía personal que sería provechosa para todos.

Diez reglas para propiciar el cambio

Aplicar los siguientes principios, facilita mucho la tarea de llevar la gestión óptima de la actividad al conjunto de la organización:

1. Fundamentar las acciones emprendidas en valores personales y profesionales que conformen un estilo propio.

2. Capacidad de comunicación para expresar y recibir las aportaciones que cada miembro del grupo realiza en un diálogo provechoso para todos.

3. Compromiso con las iniciativas emprendidas por voluntad propia para que se concreten en resultados objetivos.

4. Asunción de la responsabilidad en la toma de decisiones sin desviar los juicios negativos hacia causas externas o sobrevenidas.

5. Arraigo del compañerismo y la construcción de relaciones de confianza con los demás miembros del equipo de trabajo.

6. Corrección de hábitos improductivos, conflictivos o de riesgo para los fines de la empresa y del ambiente deseable dentro del grupo laboral.

7. Empeño para seguir una capacitación técnica continua, sin caer en la repetición indolente de procesos superados.

8. Actualización en los campos relacionados con la actividad, o que sin ser los principales del trabajo ayudan para ser productivos. La capacitación en nuevas tecnologías juega un importante papel en este sentido.

9. Impulso en las relaciones sociales, en el trato humano y en la colaboración profesional. Así, el trabajo recupera su faceta cooperativa y de equipo.

10. Energía para imprimir en cada acción un sentido positivo y de esperanza en un buen resultado. Hace falta flexibilidad con las exigencias puntuales que algunos proyectos requieren. Junto a esta cualidad se acompañará un convencimiento del valor de las tareas realizadas sobre ideas, proyectos personales o preferencias individuales no concretadas.

Habilidades que demanda una organización susceptibles de perfeccionamiento individual

A la hora de concretar cómo llevar la gestión de la productividad a las acciones individuales de cada empleado, surge un problema. No es otro que delimitar los aspectos cuya mejora repercutirían de forma más positiva en el grupo. Con la enumeración de estos aspectos ya se señala un pequeño esquema para un plan de acción:

1. Establecimiento de objetivos verificables dentro de un intervalo temporal.

2. Formación de un criterio racional y comunicable en la toma de decisiones.

3. Focalización en las tareas cruciales para los fines de la empresa.

4. Capacidad para la elaboración de planes en la consecución individual o colectiva de metas.

5. Obtención del máximo rendimiento con el tiempo utilizado en cada ejecución.

Ventajas del self management para la dirección de empresas

La autogestión personal redunda en el aprovechamiento del talento individual en la consecución de valor para los clientes. Las organizaciones que potencian métodos de gestión personal, encuentran los siguientes estímulos a la hora de profundizar en ellos:

1. Lleva la iniciativa a cada integrante de los equipos para plantear ideas, metodologías o formas de actuación que favorezcan la excelencia.

2. La organización empresarial incrementa la capacidad de interpretar, correctamente situaciones ambiguas para las que no hay instrucciones precisas.

3. Crea un ambiente propicio para la comprensión integral de las metas perseguidas por la dirección.

4. Multiplica el número de opciones ante una situación complicada o de riesgo para la continuidad de la empresa.

5. Hace más polivalente a cada empleado e impulsa la carrera profesional de quien desarrolla una actividad diligentemente y con excelencia profesional.

Como conclusión, el self management persigue aprovechar el talento de las personas. También impulsa el establecimiento de un ambiente laboral inspirador y favorecedor de la creatividad. La experiencia empresarial ha demostrado el poder de los círculos de confianza con libertad para la expresión del talento.

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